Galperin, “inmune” a los gobiernos: se tratará la Ley del Conocimiento y Mercado Libre mantendrá beneficios por iProUP

El Gobierno impulsó una modificación, pero el parate del Congreso postergó su tratamiento. Aseguran que será el primer proyecto que se debatirá

Las cifras del sector son elocuentes: 88% de las compañías sienten el impacto de la caída de la actividad producto de la cuarentena. En el caso de las pequeñas y medianas, el número de damnificadas asciende al 91%, mientras que en aquellas que poseen menos de 50 empleados es del 73%.

Las cifras, que denotan urgencia, corresponden a la industria argentina de software y servicios informáticos, un sector que gracias a su fenomenal expansión internacional pudo sortear en los últimos años el reguero de crisis económicas que se fueron acumulando, uno tras otro, en el ya maltrecho entramado industrial argentino.

Sin embargo, esta ventaja aparente no lo dejó inmune al avance del coronavirus, un fenómeno inédito en su alcance, ya que impactó a todo el mundo por igual. Como consecuencia, el derrumbe de múltiples negocios tuvo una espectral sintonía en todo el mundo.

El alcance del COVID-19 no conoce de fronteras; por ende, las empresas vinculadas a la llamada industria “4.0” no tuvieron donde refugiarse, tanto fronteras adentro como en su propio país.

Esta situación inédita tuvo además otro “palo en la rueda”el retraso de la promulgación de la esperada nueva versión de la Ley de Economía del Conocimiento, que otorga beneficios a las empresas del sector y que, hasta ahora, se mantuvo cajoneada a la espera de la apertura de las sesiones parlamentarias.

Vale repasar el recorrido de la iniciativa, no exento de turbulencias:

– En febreroel Gobierno envió al Congreso el proyecto de reforma a la norma impulsada durante la gestión de Mauricio Macri, que había logrado su promulgación por unanimidad en el Senado el año pasado

– Sin embargo, la administración de Alberto Fernández consideró que esa ley “dejaba afuera” a las pequeñas y medianas firmas y que, además, contemplaba un costo fiscal diseñado antes de la profundización de la crisis

– En este marco, frenó su vigencia, al tiempo que la Secretaría del Conocimiento, encabezada por María Apólito, comenzó el trazado del nuevo borrador del que participaron también otras dependencias del Ministerio de Desarrollo Productivo.

Todo indicaba que el proyecto se convertiría en ley a fines de marzo. Pero el coronavirus “metió la cola”las sesiones se suspendieron y el sector, que factura más de u$s3.000 millones anuales (y más de u$s7.000 millones si se suman otras unidades de negocios) quedó pedaleando en el aire a la espera de una norma que, en momentos de parate total, se hace más urgente que nunca